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martes, 14 de junio de 2011

Del capital al talento, texto de Gabriel González-Molina

TUS TALENTOS EN ACCIÓN
Del capital al talento

Gabriel González-Molina
13 Jun. 11/Reforma

Al enorme talento de Jeffrey A. Joerres La economía mundial está en transición hacia el aprovechamiento del talento humano. Es un movimiento que Jeffrey ha llamado, apropiadamente, "del capitalismo hacia el 'talentismo'".


¿Cara o cruz?

He tenido la oportunidad de ver lo que acontece en algunas de las principales y más exitosas empresas del mundo. Por ejemplo, en la década de los ochenta, si las empresas no se metían al tema de "calidad total" no podían llegar a la meta. En los noventa fue la obsesión por alcanzar "seis sigma", traducido en no más de 3.4 errores por cada millón de transacciones. Este nuevo siglo nos presenta un reto de igual magnitud, pero se refiere a una variable que la mayoría de las empresas manejan igual que hace dos siglos: el potencial de sus colaboradores.

Más específicamente, las expectativas que fijan sobre cada colaborador. Hazte esta pregunta: de cada expectativa que pones sobre cada uno de tus colaboradores, ¿cuál es tu margen de error? Lo haces tan mal que la realidad es esta: más te valdría usar una moneda y tirarla al aire; si es cara, asignar esa expectativa; si es cruz, decide no asignarla. Cuando operas al margen del talento, el tiro de la moneda al menos reduce tu error al 50 por ciento. La verdad es que en cada expectativa que pones sobre un colaborador la suerte está en tu contra.

Las descripciones de puesto fueron creadas en una era en que no existían las grandes tecnologías de información y ahora resulta que mucho de lo que se espera de los colaboradores es, en realidad, una expectativa que deberíamos poner sobre una computadora, no sobre un ser humano.



¿Qué puede hacer un ser humano mejor que una computadora?

Las mejores empresas que he tenido la suerte de observar ya encontraron la respuesta: son cuatro cuestiones: (1) establecer fuertes relaciones con clientes; (2) mover a la acción a los demás; (3) encontrar qué es lo que motiva a cada colaborador; (4) encontrar las actividades en las cuales cada persona puede colaborar en el verbo más importante del mercado: innovar.

A esa conclusión ha llegado Jonas Prising, executive VP global y Presidente de Manpower Americas, quien es el responsable de la operación de esta líder mundial de recursos humanos en el continente americano. Según Jonas, el liderazgo era un asunto de acumular conocimientos, tener la mejor información sobre el mercado y sobre los factores macro. Pero el día de hoy, el liderazgo es cuestión de saber cómo uno mismo, y cada colaborador, puede contribuir a usar los talentos para innovar. Soy testigo de cómo en México, Mónica Flores Barragán, quien dirige Manpower en México y Centroamérica, ha asumido esta posición de liderazgo al entrenar a sus gerentes a identificar los talentos de sus colaboradores y aplicarlos para llegar a sus metas. Mónica posee fuertes talentos de Convicción: establecer relaciones con base en principios y valores.



"Bienvenido a Human Age"

Este es el título de la presentación de Jeffrey A. Joerres, Chairman y CEO de Manpower Group, en la más reciente reunión en Davos. No hay espacio suficiente para referirme a esta brillante exposición. No puedo tampoco dejar de pensar en uno de sus planteamientos: en la economía actual, triunfarán las empresas que sepan entender el cambio del capitalismo al "talentismo". Es decir, mover la atención de las variables del mercado a las variables que operan en la mente de cada colaborador. Esa es la visión de lo que verdaderamente importa.


Gabriel González Molina es creador del sistema "MyRole: Identifica y aplica tus talentos en un rol perfecto". Acceder. https://pymes.manpower.com.mx/index.php/inicio/bienvenidos , contactar en gabriel@mistalentos.org.

Crear dinero, texto de Sergio Sarmiento

                   JAQUE MATE
Sergio Sarmiento

13 Jun. 11/Reforma

"No impedirás los problemas gastando más de lo que ganas".

Abraham Lincoln


Los billones de dólares que Washington y la Reserva Federal han inyectado a la economía estadounidense en los últimos años no han servido para generar una recuperación vigorosa. El Producto Interno Bruto creció apenas 2.3 por ciento a ritmo anual en el primer trimestre del 2011, mientras que el desempleo se mantiene testarudamente alto en 9 por ciento.

Al terminar el programa de "facilitación cuantitativa" (quantitative easing) de la Reserva Federal, que no es otra cosa que una nueva forma de creación artificial de dinero, hay temores de que la economía estadounidense se trabe todavía más. Hay quien afirma que la Unión Americana podría sufrir un periodo de estancamiento prolongado como el que ha tenido Japón en los últimos 20 años. Con razón las bolsas estadounidenses sufrieron su sexta semana de declinación consecutiva la semana pasada, la mayor cadena de pérdidas semanales desde 2002.

Para los economistas keynesianos, entre los que destaca el Premio Nobel Paul Krugman que desde las páginas de The New York Times ha adquirido una enorme influencia, el problema es que la dosis no ha sido suficiente. Por eso exigen que el gobierno y la Reserva Federal aumenten sus inyecciones de dinero hasta que la abundancia de recursos promueva una mayor recuperación. El problema es que esto es lo que ha tratado de hacer Japón durante dos décadas sin ningún resultado positivo.

Quizá más bien está llegando el momento de reconocer que inyectar dinero a una economía no garantiza un crecimiento sostenido. El presidente Barack Obama ha caído en la trampa de mantener las políticas de economía vudú de su predecesor George W. Bush, quien transformó el superávit de gasto público que heredó de Bill Clinton en un enorme déficit con la ilusa idea de que así podría abolir las recesiones.

Krugman y otros economistas keynesianos sostuvieron en medio de la crisis de 2008-2009 que Alemania debía inyectar mayores cantidades de dinero a su economía para generar una más rápida recuperación. Pero a pesar de su cautela, o quizá por ella, Alemania es hoy el país desarrollado con mayor crecimiento: 5.4 por ciento en el primer trimestre de 2011. Alemania, de hecho, está cosechando los frutos de un programa de reformas estructurales para mejorar su competitividad aplicado durante dos décadas.

México no está teniendo un mal momento. Su crecimiento fue de 4.6 por ciento anual en el primer trimestre de este 2011. El gobierno ha mantenido políticas financieras sensatas que le han permitido afrontar con éxito los problemas económicos internacionales. Las exportaciones mexicanas están ganando competitividad. Sin embargo, una nueva caída en la economía estadounidense le ocasionaría un enorme daño a nuestro país. Por eso es tan importante para nosotros lo que ocurre en Washington.

El presidente Obama parece no entender que las políticas económicas que debería aplicar no son las heredadas del republicano Bush sino las que en los noventa aplicó su correligionario Clinton y que produjeron una década de crecimiento sin inflación. En lugar de crear nuevos programas de gasto gubernamental, como el del nuevo sistema de salud, debería equilibrar las finanzas públicas e impulsar reformas estructurales para recuperar la competitividad del gigante estadounidense.

El experimento keynesiano de Bush ha demostrado ser un fracaso, como lo fue también en el caso de Japón. Ha llegado el momento de adoptar las políticas de éxito de países como Alemania.

hCrisis y crimen Dice el dogma que los problemas económicos generan crimen, pero las estadísticas lo contradicen. La próspera década de 1920 en Estados Unidos fue de alto crimen mientras que la Gran Depresión de los treinta tuvo un descenso importante de la delincuencia. Por otra parte, la crisis económica de 2008 y 2009 coincidió en la Unión Americana con una caída de 5.6 por ciento en el crimen violento y de 4.6 por ciento en los delitos contra la propiedad.


www.sergiosarmiento.com

 

domingo, 12 de junio de 2011

'La Jornada' vs. 'Letras Libres', texto de Enrique Krauze


Enrique Krauze
12 Jun. 11/Reforma

La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha atraído un caso de relevancia para el futuro de la libertad de expresión en México. Se trata de un conflicto entre el periódico La Jornada, dirigido por Carmen Lira, y la revista que dirijo, Letras Libres. La materia del litigio (que ha llevado más de siete años en los tribunales) es un artículo titulado "Cómplices del terror", publicado en Letras Libres (marzo 2004) y escrito por el entonces subdirector Fernando García Ramírez. El texto denunciaba el tratamiento de La Jornada en torno a la organización terrorista ETA.

Estos son sus antecedentes. El 30 de enero de ese año, el juez de la Audiencia Nacional Española, Baltasar Garzón, se había presentado en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México para asistir a la ampliación de la declaración en el proceso de extradición de seis detenidos vascos, acusados de pertenecer a ETA. Ante la cobertura de esos hechos por parte de La Jornada, Garzón publicó una carta en la que acusaba al diario "de manipulación informativa" y comentaba: "me preocupa que presenten como paladín de la libertad y de la dignidad restaurada a una organización terrorista que tantas muertes ha causado y que tanto dolor ha llevado y lleva a muchos hogares españoles y de otras nacionalidades". El señalamiento del juez Baltasar Garzón fue muy claro: la dignidad de una sociedad se alcanza cumpliendo la ley "y no mintiéndole al pueblo como ustedes han hecho" (La Jornada, 31 de enero de 2004).

Siete años atrás, el filósofo Fernando Savater se había quejado en términos similares de un reportaje sobre ETA publicado en La Jornada: "Es difícil encontrar una celebración más partidista y mendaz de un País Vasco afortunadamente imaginario y de un terrorismo desgraciadamente real que la realizada en estas páginas". Savater encontraba que en ese reportaje "se vierten impunemente absurdas vilezas contra al menos dos de los asesinados por ETA, repitiendo los criterios de quienes instigaron tales crímenes como si tuvieran la mínima verosimilitud o legitimidad moral" (La Jornada Semanal, 13 de junio de 1997).

Además de estos hechos, a García Ramírez le llamó la atención la noticia aparecida en el diario español La Insignia (5 noviembre de 2002) en el sentido de que el diario Gara -cercano a la organización Batasuna, brazo político de ETA- había firmado un acuerdo de colaboración con La Jornada. Se preguntó por qué, si La Jornada había dado a conocer los acuerdos firmados con The Independent y Le Monde, optó en cambio por no hacer público su convenio con Gara. Esos y otros elementos (como el hecho público de que Josetxo Zaldúa, Coordinador General de Información de La Jornada, tuviese dos procesos abiertos por terrorismo en España) le parecieron suficientes para escribir su artículo. El texto puede verse en el sitio de Letras Libres (www.letraslibres.com) y directamente en http://www.letraslibres.com/ index.php?art=9458.

Considerándose agraviada por el señalamiento de complicidad con ETA, en agosto de 2004 La Jornada presentó una demanda penal por calumnia en contra de Fernando García Ramírez, y otra demanda civil por daño moral en contra de la casa editora de la revista Letras Libres. A partir de entonces, un grueso expediente se fue integrando con las sucesivas sentencias y amparos en cada una de las instancias judiciales. En enero de 2011 la Suprema Corte de Justicia decidió atraer el caso.

En los últimos años, la Corte ha tenido la última palabra en varios conflictos sobre libertad de expresión, querellas entre particulares, entre autoridades y particulares, y entre medios y autoridades. En todos ellos ha protegido la libertad de expresión. Ahora, con el caso de La Jornada contra Letras Libres, la Corte atrae por primera vez un conflicto entre dos medios de comunicación. En última instancia, La Jornada ha esgrimido el sorprendente argumento de que la Ley de Imprenta vigente le parece insuficientemente restrictiva con respecto a la libertad de expresión. Sin embargo, en un litigio reciente con el Colegio Green Hills, La Jornada fundamentó su defensa en la misma ley que ahora quisiera limitar o poner en entredicho, y con ello logró el fallo positivo de la Suprema Corte. La contradicción es evidente: La Jornada no está dispuesta a conceder a otros medios la libertad que ella misma reclama y que ostensiblemente se toma.

Como puede comprobarse en Internet (por ejemplo a través de Google, con las tres palabras Cómplice La Jornada), ese diario se ha referido infinidad de ocasiones a personas físicas y morales, directa o indirectamente, con el cargo de "Cómplice". Y debo agregar con pena que, en mi caso, la libertad de que hace uso La Jornada ha llegado al extremo de insultarme repetidamente con alusiones antisemitas que no se veían en México -menos aún en órganos de izquierda- desde tiempos de los panfletos filonazis.

El conflicto entre Letras Libres y La Jornada no sólo atañe a la libertad de expresión sino, de manera específica, a otro tema central para la democracia en México: el tema de la transparencia. La prensa ha sido llamada un cuarto poder desde el siglo XVIII, y en el siglo XX aumentó la conciencia de que debe ser -como los otros tres poderes- un poder responsable y transparente. Dejando a un lado la cuestión de si es legal o debe serlo publicar contenidos que simpatizan con los de una banda terrorista, lo menos que se puede exigir a un medio es transparencia: una cosa es publicar esos contenidos, y otra ocultar su origen y editorializarlos como afirmaciones del periódico.

En Letras Libres tenemos la convicción de que los periodistas y los medios de comunicación (impresos, en este caso) juegan un papel central en la construcción de la democracia y para ello deben gozar de la más amplia libertad de expresión, incluso si esta se usa por uno para criticar al otro o para pedirle transparencia.

Cualquiera que sea el desenlace de este largo y penoso conflicto, sobra decir que la revista Letras Libres se allanará a la sentencia. Si gana, tenderá la mano a La Jornada para convivir en el espacio público en un marco de pluralidad y respeto. Si pierde, espera que La Jornada actúe en el mismo sentido.

Crédito: Reforma

Sexo, mentiras y Twitter, texto de Gina Montaner

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Es el E. Coli genital que se lleva por delante a los machos Alpha, con la vuvuzela erecta y la reputación por los suelos. Toda una vida rugiendo y dándose golpes de pecho en la jungla de la competitividad, y basta una debilidad al sur de la cintura para acabar en la pantomima de la contrición pública. La única variante es la presencia o no de la esposa mancillada y cabizbaja, junto al adúltero célebre que balbucea y pide perdón por los pelillos a la mar que lo llevaron hasta el cadalso de su glotonería sexual.

La última entrega de este culebrón interminable lo ha protagonizado el político demócrata Anthony Weiner. En apenas dos semanas, su fulgurante carrera –se especulaba que tenía grandes posibilidades de aspirar a la alcaldía de Nueva York– se ha acabado abruptamente tras destaparse sus correrías eróticas en Twitter con cuanta mujer hallaba en el patio de vecindad de las redes sociales. A pesar de aparentar ser un tipo con ambiciones y centrado en el power marriage que había sellado con Huma Abedin, asistente nada menos que de Hillary Clinton, a Weiner lo que realmente le gustaba era presumir de pectorales y "paquete" con desconocidas dispuestas a flirtear en la premura de 140 caracteres. Bastó con piropear al congresista con un "You are so hot", para que éste inundara el ciberespacio con fotos dignas de un guión porno.

Haciendo referencia al caso Weinergate, la columnista del New York Times Maureen Dowd, con su habitual ironía, hace mención de "la resignación post feminista" que, años después de la revolución sexual y los avances en la igualdad entre hombres y mujeres, se resume en el sentimiento de impotencia frente a estos individuos que no pueden ni quieren evitar ser unos bad boys. De nada sirve que la flamante esposa de Weiner sea brillante, atractiva y con un futuro político tan estelar como el que prometía su marido. Esta sofisticada señora que en 1996 coincidió con otra becaria en la Casa Blanca, Monica Lewinsky, ha descubierto que lo que verdaderamente enloquece a su pareja es el trasiego sexual en los "cuartos oscuros" de la falsamente anónima internet, con otras que le resultaban más apetecibles en los jadeos silentes del sexting.

Mientras Weiner capea el temporal y el repudio de sus colegas, Abedin acompaña a la secretaria de Estado en un viaje oficial por Oriente Próximo, lejos del escándalo mediático que le espera en Washington. Hay apuestas por saber qué confidencias comparte con su mentora en momentos tan bajos, y qué consejos le proporciona Hillary a la hora de lidiar con un esposo mujeriego. Hasta ahora se cree que Abedin, que es musulmana practicante y pudiera estar embarazada, piensa seguir el camino que en su día tomó su jefa: hacer de tripas corazón y seguir junto al marido travieso que sueña con revolcones en el Despacho Oval. O sea, resignación post feminista y proseguir el pedregoso camino.

Está claro que la reputación de Weiner no se repondrá tras la divulgación de su ridícula pose en calzoncillos y otras instantáneas más picantes que circularán eternamente en el firmamento internáutico. Pero, finalmente, no es asunto de nadie si la exquisita Huma Abedin prefiere solidarizarse con el farsante personaje. Lo que sí se agradece, en cambio, es que no aparezca en la dichosa rueda de prensa con cara de cordero a punto de ser sacrificado. A estas alturas resulta demasiado ridículo y bastante más trillado que las aventuras porno de los chicos malos y poderosos que abundan en la política.

Así, de primeras y sólo teniendo como referencia la evidente vanidad de un tipo irresponsable que exhibe sus atributos en la promiscuidad de las redes sociales, parece incomprensible el deseo de cualquier mujer de permanecer junto al pavo real impenitente. Sin embargo, puede que la discípula de Hillary quiera emularla hasta en el escarnio público. Son los misterios sin resolver de Capitol Hill.

Ahora bien, ¿qué habrían hecho Bill Clinton y Anthony Weiner si sus brillantes e igualmente ambiciosas esposas hubiesen circulado a golpe de Tuit sendas fotos en pelota viva para el consumo de alguna conquista cibernética? Esa es la prueba de fuego y con Letra Escarlata que nos queda por vivir. Se admiten apuestas.

© Firmas Press

Puede seguirla en Twitter.

Crédito: http://www.libertaddigital.com/opinion/gina-montaner/sexo-mentiras-y-twitter-...

sábado, 11 de junio de 2011

La elección del próximo líder del FMI, texto de Joseph E. Stiglitz


10 Jun. 11

Joseph E. Stiglitz / Reforma
Antes de lo esperado, el Fondo Monetario Internacional tendrá un nuevo director gerente. Durante más de una década, critiqué la gobernancia del Fondo, simbolizada por la manera en que se elige a su líder. Por acuerdo de caballeros entre los accionistas mayoritarios -el G-8-, el director gerente tiene que ser europeo, mientras que los norteamericanos ocupan el puesto número dos y están a la cabeza del Banco Mundial.

El nombramiento más tristemente célebre fue el de Paul Wolfowitz, uno de los principales arquitectos de la Guerra de Irak, para liderar el Banco Mundial. Sus criterios allí no fueron mejores de los que involucraron a Estados Unidos en esa aventura desastrosa. Tras colocar la lucha contra la corrupción al tope de la agenda del Banco, se fue a mitad de su mandato, acusado de favoritismo.

Finalmente, conforme pareció surgir un nuevo orden tras la Gran Recesión fabricada por EU, el G-20 acordó (o al menos eso se creía) que el próximo director del FMI sería elegido de una manera abierta y transparente.

Las crisis tienen que manejarse con mucho cuidado. En 1997, la mala gestión de la del este de Asia por parte del FMI y del Tesoro de EU transformó las desaceleraciones en recesiones, y las recesiones en depresiones. El mundo no puede permitirse que se repita ese desempeño.

Hoy, la crisis inminente está en Europa, donde el Banco Central Europeo parece estar poniendo su propio balance y el de los bancos europeos -cargados de deuda de Irlanda, Grecia y Portugal- por sobre el bienestar de los ciudadanos de esos países.

El BCE necesita pensar en cómo ayudar a todos, no sólo a los banqueros que compraron los bonos. El nuevo criterio debería ser poner a la gente en primer lugar, y a los accionistas de los bancos y tenedores de bonos en segundo. Incluso si los accionistas y los tenedores de bonos pierden todo, con la reestructuración correcta, todavía podemos salvar a los bancos y proteger a los contribuyentes y a los trabajadores.

Cuál sea la actitud del próximo director gerente del FMI sobre esta cuestión es de una importancia crítica, pero difícil de predecir. A pesar del fracaso de la estrategia del FMI en el este de Asia, América Latina y otras partes, todavía tiene adherentes, incluso en los mercados emergentes.

La disputa por el liderazgo resultó ser diferente a lo esperado. Algunos de los candidatos más calificados no recibieron el respaldo de sus propios gobiernos que el proceso político parece exigir. Otras personas calificadas de los mercados emergentes se mostraron reacias a lanzarse al ruedo -es una tarea brutal, con un cronograma de viajes que requiere que la energía física esté a la par de la sabiduría y la experiencia.

A pesar de lo mucho que me gustaría ver a alguien de los mercados emergentes y del mundo en desarrollo presidir el FMI, la principal prioridad es elegir un líder con las capacidades y el nivel de compromiso y entendimiento necesarios en un proceso abierto y transparente, alguien que siga transitando el sendero de la reforma en el que se embarcó el Fondo.

La realpolitik podría implicar que haya personas de experiencia tanto de China como de EU en la alta gerencia, pero la presunción de que el puesto número dos debería ser ocupado por un estadounidense también tendría que desaparecer.

Cualquiera sea el resultado, el FMI, el Banco Mundial y la comunidad internacional tienen que reafirmar su compromiso con un proceso abierto y transparente. Por ejemplo, en lugar de nominaciones de parte de gobiernos, un comité de nominación internacional podría presentar nombres. De la misma manera, cambios en los procedimientos de votación (pública por países, y no a través de distritos electorales, o un requisito de que los candidatos ganen el respaldo de una mayoría de países en desarrollo y emergentes) podría persuadir a más funcionarios de mercados emergentes de postular sus nombres.

Lo que estamos viendo ahora -campañas abiertas, a diferencia de una selección a puertas cerradas- parece ser un paso en la dirección correcta. Pero es de esperarse que las promesas de campaña no aten las manos del nuevo líder, como suele suceder en la política electoral.

Uno de los principales candidatos resultó ser una mujer francesa, Christine Lagarde, que, como Ministra de Finanzas de Francia, ayudó a sacar a su país de la Gran Recesión. Fue una franca defensora de las reformas del sector financiero, y se ganó el respeto de todos aquellos con quienes tuvo que trabajar.

La política no siempre es amable con los buenos candidatos. El mundo debería estar agradecido de que haya al menos uno. El lugar donde haya nacido no debería ser un impedimento para sus perspectivas.

Joseph E. Stiglitz es profesor universitario en la Universidad de Columbia, premio Nobel de Economía y autor de Freefall: Free Markets and the Sinking of the Global Economy. © Project Syndicate 1995-2011


 

miércoles, 8 de junio de 2011

Proteger la economía ante el riesgo, texto de Robert J. Shiller



Robert J. Shiller
Reforma-7/06/11


El principio básico de la gestión del riesgo financiero es compartir. Mientras más diversificadas estén nuestras carteras financieras, más personas se compartirán los riesgos y menos se verá afectada una en particular por un riesgo determinado. El ideal teórico se cumple cuando los contratos financieros distribuyen los riesgos en todo el mundo, de modo que cada uno de los miles de millones de inversores dispuestos a asumirlos es propietario de una pequeña parte y nadie está sobreexpuesto.

El caso de Japón muestra que, a pesar de la alta sofisticación de nuestros mercados financieros, aún estamos muy lejos del ideal teórico.

Un reciente estudio del Banco Mundial estima que los daños causados por el triple desastre (terremoto, tsunamis y crisis nuclear) de marzo podrían terminar costándole a Japón 235 mil millones dólares (sin incluir el valor de las vidas perdidas), es decir, cerca del 4 por ciento del PIB japonés de 2010.

Teniendo en cuenta los esfuerzos internacionales de socorro y las contribuciones voluntarias a Japón, uno podría pensar que las pérdidas económicas fueron paliadas por otros países. No obstante, algunos periódicos sugieren que las contribuciones procedentes del extranjero se deben calcular en el orden de los cientos de millones de dólares estadounidenses, muy por debajo del 1 por ciento de las pérdidas totales. Japón necesitaba compartir el riesgo financiero de manera real: rara vez la caridad asciende a mucho.

Las compañías de seguros que operan en Japón cubrieron parte de las pérdidas. El Banco Mundial estima en unos 33 mil millones dólares las reclamaciones a aseguradoras. Claramente, los riesgos asegurados fueron una pequeña parte del riesgo total. Además, incluso si está asegurado, gran parte de ese riesgo sigue siendo asumido por ese país.

Antes del desastre, Japón emitió cerca de 1.5 mil millones de dólares en bonos de catástrofes relacionadas con terremotos, como una forma de gestión del riesgo: la deuda se cancelaba si se producía un sismo definido en términos muy precisos. Esto ayudó a distribuir el riesgo de terremotos de Japón hacia los inversores extranjeros, que aceptaban el riesgo y se sentían atraídos por los altos rendimientos esperados.

Por desgracia, 1.5 mil millones de dólares es poco más que lo que pudieron reunir las iniciativas de solidaridad, y todavía apenas una gota en el mar en comparación con la magnitud de los daños. Necesitamos muchos más (y mejores) bonos de catástrofe.

Los países deberían cubrir sus riesgos mediante la emisión de un tipo diferente de deuda nacional, vinculada a su propio PIB o a un indicador similar que mida su éxito económico. Mi colega canadiense Mark Kamstra y yo hemos propuesto la emisión de acciones llamado "billonésimos", que cada año pagarían un dividendo equivalente a una billonésima parte del PIB de ese año, en moneda nacional.

Si el Gobierno de Japón hubiera emitido billonésimos en 1990, cuando su PIB nominal fue de 443 mil millones de yenes, el dividendo pagado el primer año habría sido 443 yenes. Cada año a partir de entonces, habría fluctuado en respuesta a los cambios en el PIB. Los inversionistas asumirían el riesgo del PIB japonés a cambio de un rendimiento esperado, al igual que con los bonos de catástrofe.

Probablemente los billonésimos se habrían vendido a un precio muy alto en 1990, tal vez con una rentabilidad por dividendo bajo el 1 por ciento. La gente en 1990 habría esperado que el PIB japonés creciera rápidamente en las décadas siguientes.

En 2010, cuando el PIB seguía siendo sólo 479 mil millones de yenes, los mismos billonésimos habrían pagado un dividendo de 479 yenes, no mucho mayor que el rendimiento inicial. Con menores expectativas de crecimiento, los billonésimos probablemente tendrían un precio mucho más bajo ahora. Eso habría sido una pesadilla para los inversionistas, pero una bendición para Japón, ya que le habría compensando por las pérdidas sufridas.

La alta relación entre deuda pública y PIB de Japón, actualmente del 202 por ciento en términos brutos, hace necesario pensar que esa relación sería mucho más baja si en el pasado Japón hubiese financiado más de su gasto deficitario con billonésimos en lugar de deuda convencional, y los hubiese emitido a inversionistas de todo el mundo. Una carga de deuda menor le hubiera ayudado a enfrentar su desaceleración económica.

No podemos hacer nada hoy para compensar los fallos de gestión de riesgos en el pasado. Sin embargo, los desastres y las crisis económicas pueden tener un lado positivo si estimulan iniciativas de innovación fundamentales, al obligarnos a pensar sobre cómo gestionar los riesgos en el futuro.


Robert Shiller es profesor de Economía en la Universidad de Yale y economista en jefe de MacroMarkets LLC. Junto con George Akerlof, es coautor de Animal Spirits: How Human Psychology Drives the Economy y Why It Matters for Global Capitalism. © Project Syndicate 1995-2011

¿Y los indignados de México?, texto de Jorge Ramos

Reforma 05/06/11

CIUDAD DE MÉXICO.- La queja es un coro. Las cosas en México están mal. El país va en la dirección equivocada. No sólo lo dicen las encuestas. Son las voces de millones de mexicanos. Basta oírlos.

Pero la pregunta es ¿dónde están los indignados en México? ¿Dónde están esos jóvenes mexicanos dispuestos a plantarse en el Zócalo y en todas las plazas del país hasta que las cosas cambien? ¿Dónde están los mexicanos que -después de gritar "ya basta" de pobreza, desempleo, violencia, inseguridad y falta de oportunidades- presionan y presionan a los gobernantes hasta que las cosas cambien? ¿Dónde?

He estado siguiendo muy de cerca las rebeliones de la "primavera árabe" en Túnez, Egipto y Yemen, entre otros países, y el movimiento de "los indignados" en España, Francia y Grecia. Son, en su mayoría, jóvenes que están provocando un cambio.

Organizados a través de Twitter y Facebook los jóvenes árabes han derrocado dictadores y destruido regímenes autoritarios. En el caso de los europeos, están obligando a las autoridades a rendir cuentas, a presentar resultados concretos de sus demandas y a adelantar elecciones. ¿Por qué no pasa eso en México cuando tenemos más quejas y más asesinados que los españoles?

Las marchas por la paz -y ahora la "ruta del dolor"- organizadas por el poeta Javier Sicilia y los juicios públicos hechos por los padres de las víctimas de la Guardería ABC son un maravilloso ejemplo de la fuerza de la gente. Pero mi frustración con estas masivas manifestaciones de inconformidad es que, después de realizadas, no pasa nada. Nada.

Las cosas siguen igual. El presidente Felipe Calderón sigue sin cambiar su fallida y mortífera estrategia contra el narcotráfico. Los asesinados se amontonan unos sobre otros. Y muchos de los responsables de la muerte de 49 niños en la guardería de Hermosillo en el 2009 siguen libres. Todo sigue igual. Las protestas ciudadanas, aparentemente, no tuvieron ningún resultado concreto.

Y por eso la indignación sigue, peligrosamente, creciendo.

Es indignante que el presidente Calderón no quiera cambiar una estrategia antinarcóticos que ha costado 40 mil vidas. 2011 puede ser uno de los años más violentos desde la Revolución.

Es indignante que la principal exigencia de los mexicanos a su gobierno ya no sea trabajo, escuela y salud. Ahora piden lo más básico: que no los maten. El Ejército no ha podido. El 57 por ciento de los mexicanos cree que los narcos están ganando la guerra; sólo un 19 por ciento cree que el gobierno gana, según la encuesta de Mitofsky para la asociación México Unido Contra la Delincuencia.

Es indignante que uno de cada dos mexicanos haya sufrido en carne propia un crimen o delito. Son las matemáticas del terror. La cosas empezaron mal. La Comisión Nacional de Derechos Humanos de México reportó que del 2006 al 2008 hubo aproximadamente "48 millones de víctimas de delitos en todo el país".

Es indignante que una maestra de Monterrey tenga que poner en el piso a sus niños de kínder y mantenerlos ahí cantándoles para que no los mate una bala perdida en un tiroteo.

Es indignante que el principal encargado de la economía en México, el precandidato presidencial y secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, diga que "hace mucho que México dejó de ser un país pobre" y que con unos 550 dólares al mes una familia mexicana puede pagar casa, coche y colegiatura. El Tecnológico de Monterrey calcula que en México hay 54 millones de pobres. Unos, sí, se van a Estados Unidos; es la válvula de escape a la indignación. Pero la mayoría se queda.

Es indignante que haya tantos ex presidentes, tantos ex gobernadores y tantos ex funcionarios priistas que vivan como millonarios a pesar de haber tenido casi toda su vida puestos y salarios públicos. Es indignante que muchos de ellos no estén en la cárcel y que ni siquiera hayan rendido cuenta de sus ganancias y del uso de partidas secretas.

Es indignante que los ex presidentes Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo ahora se quieran hacer pasar por "demócratas" cuando cada uno de ellos fue elegido a dedazo y de la manera más fraudulenta y autoritaria.

Es indignante que con tanta indignación no haya un movimiento de indignados en México.

Sé -porque conozco a muchos y soy uno de ellos- que México está lleno de indignados. Están dadas todas las condiciones para un masivo movimiento ciudadano, no violento, que cimbre al país y haga temblar a sus inefectivos gobernantes. A veces tengo esa sensación de que algo está a punto de brotar o de explotar en México. La "primavera mexicana" puede ser en otoño o invierno. Falta la chispa.

¿Dónde están los indignados en México? Por ahora, en su mayoría, en sus casas y en sus oficinas, no en las plazas y en las calles. Y así no viene el cambio. El cambio en México viene de abajo para arriba. Pero mientras los indignados mexicanos no actúen, no exijan, no desenmascaren a sus gobernantes, no protesten, no pregunten, no desmaquillen a México, no incomoden, no propongan...nada va a cambiar.

Twitter: @jorgeramosnews

martes, 31 de mayo de 2011

Un Filantropo de Clase Mundial, texto de Roberto Newell




Roberto Newell

26 May. 11/ Reforma

DE CONVICCIÓN LIBERAL






                        






El video en cuestión es una de las conferencias TED que se difunden vía YouTube. El video dura alrededor de diez minutos. En él, Salman Khan presenta una síntesis del método didáctico que ha desarrollado para enseñar matemáticas y ciencias a adolescentes que se están preparando para entrar a universidad.

Khan es un joven americano de origen hindú. Es un muchacho de 30 y tantos años con tres grados de MIT y uno de Harvard. Después de graduarse entró a trabajar como analista en un hedge fund de Wall Street donde usaba sus destrezas analíticas para desarrollar productos financieros.

Por las noches aprovechaba otro de sus grandes talentos: es un profesor nato, que sabe comunicar conceptos abstractos y complejos en forma sencilla y accesible. Como sus parientes conocían esta habilidad, le pidieron que ayudara a sus primos a prepararse para entrar en buenas universidades donde uno de los principales requisitos es contar con buenas bases cuantitativas. Como sus primos vivían lejos utilizaba internet para instruirlos.

Al cabo de un periodo breve, su audiencia se había multiplicado y decidió usar YouTube para difundir sus materiales. Esta experiencia transformó su vida. Al cabo de un breve rato, Khan renunció a su empleo en Wall Street para dedicarse de tiempo completo a desarrollar y difundir materiales educativos vía internet. En 2006 fundó Khan Academy, una ONG cuya misión es "brindar educación de clase mundial a todas las personas en todo el mundo gratuitamente".

Hasta la fecha, los videos de Khan han recibido más de 55 millones de visitas individuales. La videoteca consta de más de 2 mil 100 programas individuales (alrededor de 600 traducidas al español). Cada uno de los videos transmite un concepto y viene acompañado de problemas que sirven para ejercitar los conocimientos y destrezas recién adquiridos. Como los videos se pueden consultar repetidamente, los alumnos definen el ritmo de aprendizaje.

El método pedagógico de Khan transforma el modelo de difusión de conocimientos radicalmente. Como el video se puede repetir tanta veces como sea necesario, el rol del educador cambia. En vez de transmitir conocimientos, esta tarea se delega al video, mientras que el tiempo del maestro se dedica a intervenciones más selectivas e individuales y, consecuentemente, de más alto valor agregado.

El instructor interviene cuando los alumnos tropiezan con un obstáculo de aprendizaje que no logran resolver con las herramientas disponibles. La inversión de roles permite alcanzar el nirvana de los educadores: contar con un método que permita a cada niño desarrollar sus capacidades al máximo con base en sistemas de instrucción individualizados.

Los programas de Khan aprovechan la comunicación interactiva que facilitan las redes de internet. Los programas de instrucción monitorean al alumno. Si todo va bien (v.gr. el alumno lograr resolver una secuencia de problemas correctamente), la computadora emite un certificado de reconocimiento que sirve para incentivar al alumno. Los certificados reconocen diferentes niveles de aprendizaje, que van desde principiante hasta experto de clase mundial.

Pero el seguimiento también sirve al instructor para identificar áreas de conocimientos que deben ser reforzadas, ya sea con más ejercicios o repasando los contenidos que causan problemas al alumno. La información que recibe el maestro le permite preparar una estrategia de intervención enfocada en las necesidades precisas del alumno. Esto permite maximizar el valor del tiempo de contacto entre el instructor y el alumno. Todo esto es genial, pero hay otra razón para admirar lo que está haciendo Khan.

Khan podría haber hecho una fortuna vendiendo sus videos. En vez, decidió distribuir sus programas gratuitamente a todas las personas que se interesen en ellos. Prefirió cambiar al mundo, en vez de hacerse rico.

Financia el desarrollo de sus programas con base en donativos (grandes y pequeños) que recibe de miles de personas e instituciones. Su proyecto va muy bien: ha recibido decenas de reconocimientos públicos y obtenido el apoyo económico de varias organizaciones filantrópicas y organismos multilaterales. Se merece esto y mucho más.

Con sus videos, Khan está logrando lo que no han logrado grandes sistemas de educación pública usando métodos tradicionales. Khan no estudió pedagogía, pero está cambiando el modelo pedagógico con que operan las escuelas en todo el mundo. Ojalá que sepamos aprovechar esto en México.



Roberto Newell G. es Economista y Vicepresidente del Instituto Mexicano para la Competitividad, A.C. Las opiniones que aparecen en esta columna son personales.

jueves, 26 de mayo de 2011

Redes Sociales, texto de Jorge Castañeda



Jorge G. Castañeda
26 May. 11 / Reforma

Como se sabe las redes sociales cobran una creciente importancia en la política y la comunicación: para evitar alcoholímetros, difundir rumores y provocar minicrisis en ciudades. México llega tarde a las redes, como llegó tarde al internet, pero tiene una gran ventaja en Facebook y Twitter con relación a internet: el país brincó de la ausencia de líneas fijas a la era del celular, lo que dejó a muchos hogares sin la posibilidad de un fácil acceso a internet, pero en cambio le dio a millones de ciudadanos el fácil acceso las redes sociales.

La explosión de participantes en las redes hace que la pasión y la novedad generen enorme entusiasmo; aunque mucha gente con limitada experiencia de comunicación, diálogo y debate participe.

Relato dos experiencias en las redes. La primera con el "fuego sobre el senado", invocando a la vieja frase de Mao que desató la revolución cultural en 1965 "fuego sobre el Cuartel General". Esta campaña en Twitter tuvo por propósito inundar a los senadores en los días previos a la aprobación de la reforma política para que procediera. Ninguno de los que participamos en este esfuerzo nos hacemos la ilusión de que gracias a ello se aprobó la reforma, pero sin duda contribuyó. Al igual insistimos con los diputados, quizás con menor éxito, pero pudiendo aglutinar en torno al propósito a algunos de los seguidores que tengo.

Sin embargo, noté lo siguiente. Los twitteros pueden dividirse en tres categorías. La gran mayoría son gente de buena fe y en general apolítica, que reproduce en Twitter el sentido común mexicano: ingenioso, pícaro, inmensamente ignorante y plagado de lugares comunes. El segundo segmento: es gente cuya fe, buena o mala, es difícil de discernir, son más activistas, empeñosos, y más desparpajados; disponen de mayor información política, económica, social, internacional; tienen un mayor nivel educativo y opinan sobre distintos acontecimientos de manera más o menos sofisticada, ilustrada y siempre pertinente. Luego hay el pequeño grupo de locos, al que podríamos agrupar bajo el rubro de los integrantes del sendero del Peje, es decir, los ultra izquierdosos partidarios de AMLO, La Jornada, Castro y Chávez, que en el fondo son los mismos que agredieron a Labastida en la UNAM y a Bravo Mena en la FES Acatlán.

La segunda experiencia tuvo que ver con estos últimos. A partir de mi exasperación con sus calumnias, en particular con un supuesto acto de corrupción mío de hace más de 10 años cuando estaba en el gobierno -cosa que no acepto nunca, aunque acepte todas las demás calumnias, porque esas son gajes del oficio-, se desató una respuesta virulenta y, efectivamente, mal hablada contra este pequeño grupo de talibanes del pejismo en Twitter. Comprobé que ellos son muy pocos -entre mis casi 40 mil seguidores, no pasarán de 30 o 40, y funcionan en automático. El sector intermedio, el primero al que me referí antes, enfrenta serias dificultades para distinguir lo pertinente de lo que no lo es. Gente con simpatía por lo que estaba diciendo a la vez se indignaba por errores de dedo míos, y también lo hacían antes cuando las personas que me ayudan en la oficina eran quienes respondían a los tweets. Da la casualidad que nunca aprendí mecanografía -sigo escribiendo en la computadora con dos dedos- y además tengo la desgracia, para alguien tan vanidoso como yo, de contar con manos agredidas por dedos cortos y gordos, lo cual hace que lo que escribo con teclado esté plagado de "dedos". La gente fue incapaz de discernir entre lo importante, a saber, la necesidad de ponerle un alto a las turbas pejistas o "abajoinsultantes", como los llamó Aguilar Camín, y lo inconsecuente, si mis errores de dedo se traducían en errores dizque de ortografía. Tampoco fue capaz de discernir entre las leperadas mías dirigidas a las turbas, pero siempre evitando cualquier recurso invocando a terceros, homofóbico, o socialmente despectivo, cosa que obviamente las turbas no hacen. Las redes sociales tienen un gran futuro en México, pero ese futuro no ha llegado.


www.jorgecastaneda.org; jorgegcastaneda@gmail.com / Reforma

 
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